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Mi abuelo es el padre que nunca tuve, mi mayor ejemplo e inspiración



No todos en la vida crecemos con un padre. Lo cierto es que a muchos hombres parece quedarles muy grande ese puesto. Hoy día, vemos como muchas mujeres terminan por hacerse cargo de sus hijos sin el apoyo de esa persona a quienes se entregaron. Esto a pesar de ser algo bastante común en la sociedad de hoy, es también lamentable, pues aunque no lo creas, la figura de un padre es extremadamente importante para la formación de un niño. Afortunadamente, hay quienes tienen a un abuelo que sabe hacer el trabajo mejor que nadie.
La labor de un padre es fundamental para un niño. Un padre, más allá del apellido, proporciona seguridad, confianza, amor y respeto. Cosas muy importantes cuando estamos creciendo ya que sin estos valores, es un tanto más difícil enfrentarse al resto de cosas que van a venir en la vida. Claro que las madres intentan ofrecernos todo eso, pero por más que se esfuercen, hay cosas de un padre que jamás podrán cubrir.
Las madres odian que les digan esto, pues piensan que pueden ser padres y madres al mismo tiempo sin problemas, pero solo pensemos un momento, si así fuera, ¿Para que existiría el hombre y por qué es necesario para la concepción de un hijo? No está bien quitarle la responsabilidad al padre de hacer su trabajo. Aunque, esto es algo que no se obliga.



Algo así viví yo. Crecí sin un padre que pudiera darme la atención, el apoyo y el afecto que necesitaba. Mi madre, incluso me contaba cómo mi padre me había negado al nacer afirmando que yo no era su hija. Mi madre sentía tanto rencor hacia mi padre que no prestaba atención de que estaba llenando mi cabeza con comentarios muy negativos sobre él.
Afortunadamente para mi alma, yo no crecí sintiendo rencor hacia mi padre. Aunque confieso que una vez le vi siendo amoroso y muy cariñoso con otros hijos que había tenido con otra persona y eso en cierta forma me generó envidia. Pero, los años ya habían pasado y ya no tenía sentido sentirse así.
Sin embargo, a pesar de todo esto, yo no crecí sin una figura paterna a mi lado, lo cierto es que siempre conté con el amor y el apoyo de mi abuelo. Él fue quien en enseñó a montar bicicleta, quien jugó conmigo a la pelota y quien veía conmigo mis programas de televisión favoritos. Mi abuelo, fue quien me sacó a pasear por las tardes luego del cole, era quien me traía mi merienda favorita mientras hacía mis tareas, y quien entraba en las noches a mi habitación para asegurarse que estuviese arropado y dormido. Mi abuelo era quien dejaba la puerta entre abierta para que me entrará algo de luz del pasillo para que yo no estuviera sumergido en la oscuridad de la noche.
Pero más allá de estos detalles, mi abuelo, me enseñó valores, modales, me habló de historia, de su vida, me llenó de detalles, de consejos, y me ayudó a ser el hombre que ahora soy. Quizás con la ayuda de mi padre pude haber llegado mucho más lejos, pero esa no fue mi historia. Para mí, mi abuelo fue y es lo más sagrado e importante que he tenido como figura paterna y es a quien seguiré recordando por el resto de mi vida.


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