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9 Verdades incómodas sobre el día de San Valentín De la misma manera que no es necesario esperar al Día de la Madre para demostrarle a mamá cuanto la queremos, tampoco los enamorados necesitan esperar a San Valentín para hacerle saber al otro todo lo que significa en sus vidas.


Eso es lo que vamos a tratar en esta mirada diferente del día de los enamorados.

1) La crisis de pareja.

La fecha es ideal para volver a apostar al amor, pero cuando en una relación existen diferencias de las que no se hablan, tal vez este momento tan especial haga que esas diferencias surjan y se manifiestan.

Una buena oportunidad para las definiciones.

2) La oportunidad de saber cuánto nos conocemos.

Las mujeres siempre reclamamos que los hombres son poco románticos o que olvidan las fechas importantes. Esta es una ocasión ideal para saber cuánto nos conocemos.

¿Saben ellos las cosas que nos gustan? ¿Sabemos nosotras si el regalo que elegimos será de su agrado? Para pensar.

3) La obligación de hacer un regalo.

Llegan estas fechas importantes y nos vemos en la obligación de comprar un regalo. Pero, ¿qué pasa si no contamos con dinero en ese momento o no tenemos tiempo para ir de compras?

Lo mejor es ser sinceros y hablar al respecto. La franqueza, se valora más que cualquier regalo.



4) La espera del regalo.

A todos nos gusta recibir regalos y pensar que nuestro amor pensó en nosotros buscando algo que nos agrade. Pero en algunos casos, nos encontramos con personas que olvidan las fechas y en consecuencia, olvidan comprar un regalo.

Es mejor no estar a la espera de que el otro recuerde, porque podríamos enfrentarnos a la decepción de no recibir nada. Por el contrario, si el regalo llega, lo recibiremos con amor y alegría.

5) La importancia del regalo.

Como decíamos en el punto anterior, recibir un regalo es agradable, siempre y cuando, no sirva para “tapar” conflictos.

Si recibimos un regalo ostentoso y caro; pero vivimos en permanente conflicto en una relación tóxica llena de discusiones y de malos momentos, no podemos mirar para otro lado y creer que con eso solucionamos los problemas.

6) La presión social.

Muchas personas que están solas por una cuestión circunstancial o porque así lo eligieron, sienten una presión social generada por el clima de San Valentín.

Nadie debe sentirse avergonzado por esta situación. Cada uno tiene sus tiempos para elegir con quien estar. Dejemos que otros disfruten con la idea de que nuestro momento también va a llegar.



7) La oportunidad de pensar en el otro.

Amar a alguien implica muchas cosas y una de ellas es pensar en lo que quiere. San Valentín también sirve para esto. Cuestionarnos el tipo de relación que llevamos con el otro y preguntarnos si realmente sabemos cuáles son sus deseos.

¿Qué quiere recibir el ser amado? Es una buena oportunidad para conocerlo un poco más.

8) La banalización del amor.

¿De qué sirve hacer un regalo o recibir un regalo si no sentimos que el amor está presente? Mucha gente cree que con hacer un regalo está demostrando amor, cuando en realidad; el amor es algo que se construye a diario y que se demuestra con pequeños gestos mucho más valiosos que un costoso regalo.

San Valentín es sólo una fecha más de los tantos días que tiene el año para demostrarnos cuánto valemos y cuán importantes somos el uno para el otro.


9) San Valentín sin pareja.

Y por último tenemos esta situación. Vamos a trabajar y nuestros compañeros de trabajo nos muestran los regalos que recibieron. Salimos a la calle y vemos a parejas conversando en las plazas, en un restaurante o simplemente caminando tomados de la mano.

Después de una ruptura, es difícil atravesar estas fechas importantes. Del mismo modo, después de estar mucho tiempo solo o sola, San Valentín es un recordatorio de esa soledad…

No importa. El momento de cada uno va a llegar cuando tenga que llegar. No podemos mantener una relación en la que no somos felices, por no estar solos.

Cuando alguien tiene mucho para dar, encontrará a su alma gemela en el momento menos pensado.

Seamos genuinos, seamos sinceros, seamos nosotros mismos. Es la mejor receta para decirle al otro cuánto significa para nosotros.

El romanticismo se ha banalizado estas últimas décadas. Recuperemos las demostraciones de amor durante San Valentín, y hagamos que sea una fiesta permanente cada día del año.





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